Gaudí tenía una opinión poco amable sobre las catedrales góticas que todo el mundo admiraba: decía que los arbotantes eran muletas. Un edificio que necesita apoyos externos para no caerse, sostenía, es un edificio mal resuelto. La Sagrada Família es, entre otras cosas, la demostración de que tenía razón: sube setenta y cinco metros por dentro y no tiene un solo contrafuerte.
Lo que sigue es cómo lo consiguió. No hace falta saber matemáticas para entenderlo, hace falta mirar hacia arriba con una idea en la cabeza.
El bosque: por qué las columnas se inclinan
En una iglesia gótica las columnas son verticales. El peso de la bóveda no baja recto, sino en diagonal, y esa fuerza oblicua es la que empuja el muro hacia fuera: de ahí los contrafuertes, que la devuelven a su sitio. Gaudí dio la vuelta al problema. En vez de corregir el empuje, orientó cada columna en la dirección en que la fuerza quiere bajar. Una columna inclinada así trabaja solo a compresión, que es lo que la piedra sabe hacer, y no empuja nada hacia los lados.
De ahí viene también la ramificación. Una columna sola no puede recoger el peso de cuatro bóvedas distintas, así que se divide en dos a media altura, y esas dos vuelven a dividirse, hasta que cada rama llega justo debajo del punto que tiene que sostener. El resultado parece un bosque porque funciona como un bosque: un tronco reparte la carga en ramas que la reparten en ramas más finas. Gaudí no copió la forma de un árbol por gusto estético. Copió la solución.
Las columnas tampoco son cilíndricas. Su sección cambia con la altura: empieza como una estrella de varias puntas y va girando y multiplicando los lados hasta volverse casi circular arriba. Cuanto más peso soporta una columna, más lados tiene en la base.
El bosque
Las ramas, vistas desde abajo
La nave central reflejada en el suelo pulido. Cada tronco se divide a media altura, y cada rama vuelve a dividirse, hasta que queda un apoyo justo debajo de cada punto que hay que sostener.
El reflejo duplica la altura y deja ver de una sola vez lo que desde dentro cuesta abarcar: que el bosque no es una metáfora, es el esquema estructural.
Cuatro formas geométricas, y dónde verlas
Casi toda la basílica está hecha de un tipo de superficie llamada reglada: superficies curvas que, por raro que parezca, se pueden generar moviendo una línea recta en el espacio. Esa propiedad no es una curiosidad, es la razón de que el edificio se pueda construir: una superficie reglada se talla, se encofra y se replantea con herramientas rectas y cuerdas tensas. Estas son las cuatro que hay que saber reconocer, y dónde están.
| Forma | Qué es, sin matemáticas | Dónde está en la basílica |
|---|---|---|
| Paraboloide hiperbólico | Una superficie alabeada, como una silla de montar, que aun así se traza solo con rectas | Las seis torres centrales son intersecciones de paraboloides: doce en la de Jesucristo, catorce en la de la Virgen, ocho en cada evangelista |
| Hiperboloide de revolución | Un cilindro estrechado por la cintura, también hecho de rectas | Los lucernarios que perforan las bóvedas y por donde entra la luz cenital |
| Helicoide | La forma de un tornillo, o de una escalera de caracol | Las escaleras interiores de los campanarios |
| Catenaria | La curva que dibuja una cadena colgada de sus dos extremos. Del revés, aguanta sola | El perfil vertical de los campanarios, que suben estrechándose sin ningún apoyo exterior |
Las dieciocho torres
El proyecto prevé dieciocho torres, y no están puestas al azar: forman una jerarquía. Doce campanarios para los apóstoles, cuatro por fachada. Cuatro torres para los evangelistas alrededor del crucero. Una para la Virgen María sobre el ábside. Y la de Jesucristo en el centro, la más alta de todas. La altura de cada una dice qué lugar ocupa en esa jerarquía, no cuánto presupuesto había.
| Torre | Altura | Dónde está | Terminada |
|---|---|---|---|
| Jesucristo | 172,5 m | Sobre el crucero | 2026, por fuera |
| Virgen María | 138 m | Sobre el ábside | 2021 |
| Mateo, Marcos, Lucas y Juan | 135 m cada una | Alrededor del crucero | 2023 |
| Bernabé | Entre 98,5 y 120 m | Fachada del Nacimiento | 1925 |
| Simón, Judas Tadeo y Matías | Entre 98,5 y 120 m | Fachada del Nacimiento | 1930 |
| Santiago el Menor, Bartolomé, Tomás y Felipe | Entre 98,5 y 120 m | Fachada de la Pasión | 1977 |
| Andrés, Pedro, Pablo y Santiago el Mayor | Entre 98,5 y 120 m | Fachada de la Gloria | Sin construir |
Los campanarios no son iguales entre sí, y la diferencia se puede ver desde la calle si se sabe dónde mirar. Los del Nacimiento tienen doce costillas verticales y arrancan de una base cuadrada que se va volviendo circular. Los de la Pasión tienen catorce y salen de una base romboidal que acaba en elipse. Los de la Gloria, cuando existan, tendrán veinte y una base decagonal.
Las aberturas oblicuas que recorren las torres no son decoración: son tornavoces, láminas inclinadas de piedra que dejan salir el sonido hacia abajo e impiden que entre el agua. Gaudí había previsto instalar en ellas 84 campanas tubulares, un carillón gigante que todavía no existe. Y las palabras escritas en trencadís a lo largo del fuste tampoco son adorno: dicen Sanctus, Sanctus, Sanctus en tres colores, amarillo, rojo y naranja, uno por cada persona de la Trinidad, y bajo el pináculo, Hosanna in Excelsis. Cada torre lleva además la inicial de su apóstol bajo la cruz que la remata.
Las fachadas, leídas de cerca
La fachada del Nacimiento es la de la calle Marina y no tiene un centímetro liso. Se organiza en tres portales, la Esperanza, la Caridad y la Fe, y cuenta la infancia de Jesús con centenares de figuras. Gaudí las modeló tomando moldes de personas reales del barrio y de animales del natural, y para las posturas difíciles se ayudaba de fotografías con espejos. Encima del portal central hay un ciprés de piedra con palomas blancas: el árbol es símbolo de vida eterna porque no pierde la hoja, y las palomas son las almas que buscan refugio en él.
La fachada de la Pasión, en la calle Sardenya, produce el efecto contrario y esa era la intención. Los seis contrafuertes inclinados que la sostienen parecen tendones, las figuras son angulosas y están despojadas de cualquier ornamento, y la piedra se deja ver desnuda. Las esculturas son de Josep Maria Subirachs, que trabajó en ellas entre 1986 y 2010 y que decidió no imitar a Gaudí. Divide opiniones desde el primer día, y conviene saber que el proyecto de la fachada sí es de Gaudí: lo que no es suyo es la escultura.
La fachada de la Gloria es la que no existe, y es la principal. Da a la calle Mallorca, mira hacia el mar y contará la historia de la humanidad hasta el juicio final. Tiene una peculiaridad estructural que no se repite en las otras dos: la mitad exterior de sus torres no baja hasta los cimientos, sino que arranca a unos treinta metros de altura apoyada en ocho columnas colocadas al borde del solar. Esas ocho columnas representan las ocho bienaventuranzas. Es una idea típica de Gaudí: el número de apoyos no lo decide solo la estática.
La luz, que es material de construcción
Las vidrieras no están coloreadas al gusto. Siguen la orientación del templo: azules y verdes al este, sobre la fachada del Nacimiento, y naranjas y rojos al oeste, sobre la Pasión. Por la mañana se enciende un lado, por la tarde el otro, y el interior cambia de temperatura de color a lo largo del día. En las horas centrales, cuando el sol está alto, quien trabaja son los veinticinco lucernarios del crucero, que dejan caer la luz desde arriba a través de los hiperboloides.
Hay una consecuencia práctica que ninguna descripción de entrada menciona. En invierno el sol sale tarde y la fachada del Nacimiento recibe luz directa durante poco más de una hora, buena parte de ella antes de que la basílica abra. La luz azul de la mañana es, para quien visita, un fenómeno sobre todo de primavera y verano. La luz cálida del lado de la Pasión, en cambio, cae dentro del horario todo el año.
La sacristía que en realidad es una maqueta
En la esquina de Sardenya con Provença hay un volumen que casi nadie mira, terminado en 2017: la sacristía de poniente. Tiene base cuadrada de 18,55 metros de lado, 43 metros de altura y está formada por doce paraboloides que se cortan entre sí. Es exactamente la misma geometría de las torres centrales, a escala reducida. Gaudí la proyectó así a propósito: quería dejar construida, en tamaño manejable, la solución que un siglo después habría que aplicar arriba. Si te preguntas cómo pudieron levantar la torre de Jesucristo sin planos completos, parte de la respuesta está en esa esquina.
De dónde viene todo esto
Ocho arquitectos, un incendio que quemó los planos y la razón por la que el proyecto sobrevivió igualmente.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la Sagrada Família no tiene contrafuertes?
¿Por qué las dos fachadas construidas son tan distintas?
¿Qué significan las palabras escritas en las torres?
¿Tiene campanas?
¿Por qué mide 172,5 metros y no otra cosa?
¿Qué son los hiperboloides de las bóvedas?
Datos verificados el. Geometría, torres, fachadas y dimensiones: Cuadernos Informativos 4, 8, 9 y 10 de la Junta Constructora del Temple de la Sagrada Família.