Gaudí Museum
Panorámica de Barcelona hasta el mar desde la terraza del Park Güell, con el banco de trencadís en primer término

Park Güell

Iba a ser una urbanización de lujo y no la quiso nadie: de sesenta parcelas se vendió una. Cien años después es el segundo lugar más visitado de Barcelona. Qué se paga, qué es gratis y qué hay que ver.

Foto: Freepik stock (Magnific), Premium license

El Park Güell tiene una biografía incoherente con lo que es hoy. No se pensó como parque, ni como obra de arte, ni para el público: era un negocio inmobiliario. Eusebi Güell había comprado una ladera pelada en la Muntanya Pelada, fuera de la ciudad, y quería vender parcelas a familias acomodadas que huyeran del humo del Ensanche. Encargó a Gaudí la urbanización en 1900 y las obras duraron catorce años.

El resultado comercial fue una catástrofe. De las sesenta parcelas previstas se vendió una sola a un comprador ajeno al proyecto: el abogado Martí Trias i Domènech, en 1902, que además encargó su casa a otro arquitecto. La segunda casa que hay dentro del recinto era la casa piloto que el promotor de las obras había construido para enseñar el producto: tampoco encontró comprador, y acabó en manos de la familia Gaudí en 1906. El arquitecto vivió allí casi veinte años.

Un fracaso inmobiliario que salió bien

¿Por qué no se vendió? Por las razones de siempre. Estaba lejos del centro y se subía mal; el transporte público no llegaba; el precio era alto; y la burguesía barcelonesa, que era el cliente al que apuntaba Güell, prefería vivir en el Paseo de Gracia, donde estaban los teatros y los otros ricos. A una ladera con vistas se sube de excursión, no a vivir.

Las obras se pararon en 1914. Güell murió en 1918 y sus herederos ofrecieron el terreno al Ayuntamiento, que aprobó la compra el 26 de mayo de 1922. El parque abrió al público en 1926, el mismo año en que murió Gaudí. En 1984 la UNESCO lo inscribió como Patrimonio de la Humanidad, en el primer grupo de tres obras junto con el Palau Güell y la Casa Milà.

Las dos casas de la entrada del Park Güell con sus tejados de trencadís, y Barcelona y el mar al fondo

Lo primero que se ve

Las dos casas de la entrada

En la entrada de la calle Olot hay dos pabellones con tejados de trencadís que casi todo el mundo fotografía y casi nadie sabe para qué servían. Eran la portería y la administración de la urbanización: el control de acceso de un barrio privado que nunca llegó a existir. El del techo blanco y ondulado se ha ganado el apodo de «casa del pan de jengibre», y no le queda mal.

Qué se paga y qué no

Aquí está la confusión más frecuente, y cuesta dinero a mucha gente. El Park Güell no es de pago. Lo que se paga es una parte concreta, la zona regulada, que agrupa los cinco elementos que salen en las fotos. El resto del parque, que es la mayor parte de la superficie, es espacio público gratuito y abierto como cualquier otro parque de Barcelona.

El régimen de acceso a la zona regulada está vigente desde el 13 de octubre de 2013. Fuente: parkguell.barcelona.
Zona Qué incluye Acceso
Zona reguladaPlaza de la Naturaleza, Sala Hipóstila, Pórtico de la Lavandera, Escalinata del Dragón y Jardines de AustriaEntrada con hora asignada
Resto del parqueViaductos, Turó de les Tres Creus, Paseo de las Palmeras, Casa Trias, senderos y zona boscosaLibre y gratuito, siempre
Casa Museu GaudíLa casa donde vivió Gaudí entre 1906 y 1925Entrada aparte, no incluida en la del parque

Dentro de la zona regulada se entra con hora asignada, el recorrido es de sentido único y la capacidad está limitada a 1.400 personas por hora. Esa cifra explica por qué las entradas se agotan en temporada alta y por qué no se puede volver a entrar después de salir. Los detalles prácticos están en la página de entradas y normas.

Una excepción que casi nadie conoce: a primera hora de la mañana y a última de la tarde la zona regulada está abierta a todo el mundo, fuera del horario de venta turística. Es una decisión del Ayuntamiento para que el parque siga siendo del barrio.

El dragón que probablemente no es un dragón

La salamandra de mosaico trencadís en la escalinata principal del Park Güell de Gaudí, en Barcelona

La figura de la escalinata

Es la fotografía más repetida de Barcelona después de la Sagrada Família, y nadie sabe con certeza qué representa. Se la llama dragón, salamandra y lagarto como si fueran sinónimos, y no lo son: son interpretaciones distintas, con defensores distintos. Gaudí no dejó escrito qué quiso poner ahí.

Merece la pena poner las cuatro lecturas en fila, porque es un caso raro en que la incertidumbre es más interesante que la respuesta.

Ninguna de las cuatro está confirmada por Gaudí ni por Güell. El sitio oficial del parque usa «dragón»; la bibliografía académica se reparte entre las otras tres.
Lectura Qué sostiene De dónde sale
Salamandra alquímicaLa salamandra representa el elemento fuego en la tradición alquímicaEl interés de Güell y su círculo por el simbolismo alquímico
Pitón de DelfosLa serpiente del oráculo griego, con el trípode de la pitonisa en el rellano superiorLa lectura del parque como recinto de inspiración griega
Cocodrilo de NîmesEl emblema de la ciudad francesa donde Güell tenía interesesEl escudo de Nîmes, un cocodrilo encadenado a una palmera
El drac de Sant JordiEl dragón de la leyenda catalanaLa tradición popular, recogida hoy por el propio parque

Lo que sí está documentado es quién la hizo materialmente, y no es Gaudí solo. Buena parte del trencadís del parque, incluido el banco ondulado de 110 metros de la plaza y los medallones del techo de la sala Hipóstila, es diseño y ejecución de Josep Maria Jujol, colaborador de Gaudí y arquitecto notable por derecho propio. Atribuirle todo el mosaico a Gaudí es la simplificación más repetida del parque.

Qué hay que ver

La zona regulada se recorre en una hora larga si no hay cola. Lo esencial son la escalinata con la figura, la sala Hipóstila con sus columnas dóricas inclinadas hacia fuera, la plaza de la Naturaleza que descansa encima de ella, y el banco que la bordea. El detalle que casi nadie mira: el techo de la sala hipóstila hace de suelo de la plaza, y toda el agua de lluvia que cae en la plaza baja por dentro de las columnas hasta una cisterna de 1.200 metros cúbicos. El parque recoge su propia agua desde 1914.

Cómo se llega, sin repetir lo que dicen todos

La parada útil es Lesseps, en la línea verde del metro. Desde allí hay algo más de un kilómetro, y ese kilómetro sube unos cincuenta metros: el parque anuncia veinte minutos a pie, que es más de lo que diría un mapa, y la diferencia es exactamente la cuesta. Contárselo a alguien que llega justo de tiempo evita que pierda el turno.

Dos advertencias que circulan mal por internet. El Bus Güell, la lanzadera que salía desde Alfons X, ya no existe, pero la página que lo anunciaba sigue apareciendo en los buscadores y hay revendedores que la copian tal cual. Y la subida por Vallcarca, la de las escaleras mecánicas, hoy la desaconseja el propio parque porque esas escaleras están fuera de servicio.

Antes de comprar la entrada

El aforo por hora, la tolerancia de retraso y las franjas en que se entra gratis.

Preguntas frecuentes

¿Hay que pagar para entrar en el Park Güell?
Solo para la zona regulada, que agrupa la escalinata del dragón, la sala Hipóstila, la plaza de la Naturaleza con el banco, el pórtico de la Lavandera y los jardines de Austria. El resto del parque, que es la mayor parte, es gratuito y está siempre abierto.
¿Por qué se llama Park y no Parc o Parque?
Porque Güell lo escribió así, en inglés, desde el principio. Estaba inspirado en las ciudades jardín británicas y el nombre formaba parte del argumento de venta. Es el nombre oficial y no es una errata.
¿Es un dragón o una salamandra?
No hay una respuesta cerrada. Circulan al menos cuatro lecturas: salamandra alquímica, pitón del oráculo de Delfos, cocodrilo del escudo de Nîmes y el drac de Sant Jordi de la tradición catalana. Gaudí no dejó escrito qué representó, y el propio parque la llama dragón.
¿Se puede entrar gratis siendo turista?
A la zona regulada, no en el horario normal. Pero hay dos franjas, a primera hora de la mañana y a última de la tarde, en las que está abierta a todo el mundo sin entrada, fuera del horario de venta turística. Los residentes empadronados en Barcelona entran gratis todo el día, previa acreditación.
¿Cuánto tiempo hace falta?
Una hora larga para la zona regulada, si no hay cola. Si quieres añadir el Turó de les Tres Creus, los viaductos y un paseo por la parte boscosa, calcula dos horas y media. Sumar el desplazamiento desde el centro y la cuesta desde el metro.
¿Está la Casa Museu Gaudí incluida en la entrada?
No. Está dentro del parque pero tiene entrada aparte. Conviene comprobar antes de ir si está abierta. Y un detalle que casi nadie sabe: esa casa no la proyectó Gaudí, era la casa piloto de la urbanización, atribuida a su colaborador Francesc Berenguer.

Datos verificados el. Régimen de acceso, zona regulada y aforo: parkguell.barcelona. Historia de la urbanización y fecha de compra municipal: Ayuntamiento de Barcelona.