Casi todas las guías fechan este edificio con una horquilla: «1892-1893», «1891-1894», según cuál se lea. El museo que lo ocupa tiene fechas mucho más estrechas y las tiene documentadas: planos firmados en diciembre de 1891, excavaciones abiertas el 4 de enero de 1892, obra terminada en noviembre de ese mismo año e inauguración el 15 de septiembre de 1893. Es decir: el edificio se levantó en diez meses.
Diez meses es una cifra que conviene retener, porque contradice la imagen habitual de Gaudí como arquitecto de obras eternas. La Sagrada Família lleva más de un siglo en construcción y ha ocupado casi todo el espacio mental que la gente reserva a este arquitecto. En León hizo lo contrario: entró, levantó un edificio entero y salió, en menos de un año de obra.
Y hay un segundo malentendido, más de fondo: la casa no se llama Botines. Su nombre es Casa Fernández y Andrés, por los dos comerciantes que la encargaron. «Botines» viene de Juan Homs y Botines (1798-1878), el dueño del negocio anterior. Y no fue un traspaso entre desconocidos: Simón Fernández era cuñado y socio de Homs. El apodo se quedó pegado al edificio y ha acabado desplazando al nombre real.
La cronología, hito por hito
| Hito | Fecha | Detalle |
|---|---|---|
| Sentencia sobre el solar | Mayo de 1891 | El Ayuntamiento negaba que todo el terreno fuera privado. Resultado: 800 m² edificables de los 2.390,5 comprados |
| Muere uno de los promotores | 1891 | Simón Fernández Fernández muere antes de que empiece la obra |
| Gaudí firma los planos | Diciembre de 1891 | De todo el proyecto solo se conservan dos planos firmados por él, y aparecieron dentro de una estatua |
| Primera excavación | 4 de enero de 1892 | Fecha registrada por el museo |
| Termina la obra | Noviembre de 1892 | Diez meses desde el primer corte de tierra |
| Inauguración | 15 de septiembre de 1893 | Las guías suelen dar 1892-1893 o 1891-1894 |
La primera fila es la que menos se cuenta y la que más condicionó el proyecto. El pleito con el Ayuntamiento de León no fue por la altura del edificio, como se repite, sino por la propiedad del suelo: el consistorio negaba que todo el solar fuera privado. La sentencia de mayo de 1891 dejó 800 metros cuadrados edificables de los 2.390,5 que los promotores habían comprado. Gaudí dibujó sobre lo que quedó.
Quién la encargó, y por qué a un arquitecto de Barcelona
Los promotores fueron Simón Fernández Fernández y Mariano Andrés González-Luna, comerciantes de tejidos con casa de cambio. El encargo llegó a Gaudí por recomendación de Eusebi Güell, y aquí conviene frenar, porque la explicación que dan casi todas las guías, que Güell les servía tejidos, no está documentada.
Lo que sí encaja es un circuito bancario. Fernández y Andrés eran representantes en León del Banco Hispano-Colonial, la entidad barcelonesa fundada por el marqués de Comillas, que era el suegro de Güell. Es una reconstrucción coherente, no una prueba, y merece presentarse así: la relación existe, el mecanismo exacto no está documentado. Vale la pena añadir que Simón Fernández murió en 1891, antes de que se abriera la obra que había encargado.
Al mismo tiempo, en Astorga
Dos obras abiertas a la vez en Castilla y León
Mientras se cavaban los cimientos de la Casa Botines, Gaudí llevaba ya tres años con el Palacio Episcopal de Astorga, cuya primera piedra se había colocado el 24 de junio de 1889. Los dos encargos se solapan y los dos se cierran en 1893: la Casa Botines se inaugura el 15 de septiembre y Gaudí dimite de Astorga el 4 de noviembre. Es el año en que su trabajo fuera de Cataluña se acaba de golpe.
Dos tubos de plomo dentro de San Jorge
El grupo escultórico de la fachada, San Jorge y el dragón, lo talló Llorenç Matamala, jefe del equipo de escultura de Gaudí. Es la pieza que todo el mundo fotografía, y lo interesante estaba dentro.
En 1952 o 1953, al desprenderse un brazo y la mandíbula del dragón, apareció en el interior de la estatua un tubo de plomo. Contenía los dos únicos planos del edificio firmados por Gaudí que se conservan, dos ejemplares del periódico del día de la inauguración y la lista de colaboradores y proveedores de la obra. En 1956, al colocar la estatua que hoy se ve, se añadió un segundo tubo con los periódicos del día de la muerte de Gaudí. Hoy hay dos ahí arriba.
Merece la pena parar en esto un segundo. De un edificio entero de Gaudí sobreviven dos planos firmados, y sobrevivieron porque alguien los metió en un tubo y el tubo dentro de una escultura. Buena parte del archivo del taller ardió el 20 de julio de 1936; lo de León se salvó por un gesto de 1893 que nadie había pensado como una medida de conservación.
El edificio que desmiente lo de las curvas
«Gaudí no hacía líneas rectas» es de las frases más repetidas sobre él, y es falsa. La Casa Botines es un volumen prismático de paredes rectas, con cuatro torreones en las esquinas y ventanales neogóticos sobre sillar. Y no es una excepción: el Palacio de Astorga, el Colegio Teresiano y la Torre Bellesguard son igualmente prismáticos. Hay además un argumento geométrico que zanja la discusión: las superficies regladas que Gaudí usó toda su vida están, por definición, generadas por una recta que se mueve.
Otro tópico que conviene desactivar: que el proyecto prohíbe los pilares intermedios y que la planta es un espacio libre por milagro estructural. La planta baja tiene veintiocho pilares de fundición. La solución es hábil, no mágica.
Lo que sí está documentado es la discusión sobre la cimentación. Gaudí la resolvió «como era costumbre en Cataluña» y los técnicos locales lo criticaron. Su respuesta se ha conservado y retrata bastante bien el carácter:
Que me envíen estos informes técnicos por escrito y yo los colocaré en unos marcos del vestíbulo de la casa cuando esta esté terminada.
La coda que suele acompañar a esta anécdota, que el ingeniero que lo criticó murió poco después, es folclore sin respaldo. La frase se sostiene; el desenlace novelesco, no.
De oficina bancaria a museo
El edificio tuvo uso bancario hasta 2017, lo que explica que durante décadas fuera imposible entrar salvo para hacer una gestión en una ventanilla. Sobre la apertura al público las fuentes no coinciden: una fija la fecha en el 23 de abril de 2017, día de San Jorge, lo que sería una elección deliberada para un edificio con San Jorge en la fachada; otra sitúa en 2019 el arranque del museo tal como funciona hoy, gestionado por FUNDOS. Las dos versiones pueden estar midiendo cosas distintas, la primera visita y la apertura del museo, pero conviene no dar una sola por buena.
Como las otras dos obras de fuera de Cataluña, la Casa Botines está declarada monumento por el decreto de 24 de julio de 1969, publicado en el BOE del 20 de agosto, y no es Patrimonio de la Humanidad: formó parte de las doce obras que España presentó a la UNESCO en 2005 y quedó entre las ocho que ICOMOS rechazó.
Diez meses frente a catorce años
Puestas una al lado de otra, las tres obras de fuera de Cataluña se comportan de manera muy distinta. El Capricho se levantó entre 1883 y 1885 con otro arquitecto al frente. Astorga arrancó en 1889, se quedó sin arquitecto en 1893 y no se cerró hasta el tramo 1907-1915, con otra mano. La Casa Botines es la única de las tres que empezó y acabó dentro del mismo encargo, y encima deprisa. La página que las compara pone las tres en una sola tabla.
La otra obra leonesa, y la que peor acabó
Primera piedra en 1889, el obispo muere en 1893 y Gaudí dimite seis semanas después. Lo que pasó en medio.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama Casa Botines?
¿Cuánto tardó en construirse?
¿Es verdad que Gaudí no hacía líneas rectas?
¿Qué hay dentro de la estatua de San Jorge?
¿Por qué le encargaron a Gaudí un edificio en León?
¿Desde cuándo se puede visitar?
¿Es Patrimonio de la Humanidad?
Datos verificados el. Fechas de obra: censo documental del museo de la Casa Botines. Protección: decreto de 24 de julio de 1969, BOE de 20 de agosto. Rechazo UNESCO: decisión 29 COM 8B.47, 15 de julio de 2005.