El error más repetido sobre esta casa no tiene que ver con Gaudí, sino con quien la pagó. Se lee en todas partes que Manuel Vicens i Montaner era fabricante de azulejos, y de ahí la explicación redonda: un hombre de la cerámica encarga una casa forrada de cerámica. La explicación es falsa. Vicens era agente de cambio y bolsa, y lo dice su propio testamento, conservado en el archivo de protocolos de Barcelona.
El error tiene autor y fecha. Aparece en la monografía de Joan Bassegoda de 1989, en la página 247, y de ahí lo recogieron Gijs van Hensbergen y Daniel Giralt-Miracle, que son las dos fuentes que casi todo el mundo copia después. Treinta y cinco años más tarde sigue en circulación, porque una casa de azulejos para un hombre de los azulejos es una historia demasiado cómoda para comprobarla.
Y el dinero tampoco venía del oficio. El solar llegó por herencia materna: el patrimonio era de Agustí Maria Baró i Tastàs, corredor real de cambios, que murió sin hijos en 1866. Vicens había sido su dependiente y se había casado con una sobrina suya, y Baró se lo dejó todo a la madre de Manuel. Cómo llegaron a conocerse Gaudí y Vicens es otra cosa: no hay ningún documento que lo cuente, y el propio museo lo reconoce.
1885, no 1888
La segunda cifra que circula mal es la fecha. Se lee mucho que la casa se terminó en 1888, y ese dato viene de Josep Francesc Ràfols, el primer biógrafo de Gaudí, sin ningún documento que lo respalde. Los planos están firmados el 15 de enero de 1883 y la obra va de 1883 a 1885. Cuando la empezó, Gaudí tenía treinta años y cinco de carrera.
Conviene medir lo que eso significa. Esta es la primera casa que Gaudí levanta entera, de la primera piedra al último remate, sin heredar cimientos ni corregir el proyecto de otro. Todo lo que vendría después está aquí en estado bruto: la cerámica como piel del edificio, el hierro vegetal, la manía de que cada elemento del jardín continúe el edificio en lugar de rodearlo.
Aquí no hay trencadís
Este es el segundo malentendido, y es más técnico que el primero. Muchísimas fichas describen la fachada de la Casa Vicens como trencadís. No lo es. El trencadís es cerámica rota y recompuesta sobre una superficie curva, y aquí la cerámica es de baldosa entera y modular, colocada en damero y en franjas, sobre paramentos rectos. Son dos técnicas distintas y dos épocas distintas de Gaudí.
¿Dónde empieza entonces el trencadís? Se cita habitualmente el picador de la Finca Güell como primera aplicación, pero esa afirmación no está bien referenciada y hay verificaciones que no la sostienen. La primera con fuente sólida son las chimeneas del Palau Güell, de 1886 a 1890, con cerámica de la fábrica Pujol i Bausis de Esplugues. Como sistema maduro, el trencadís es del Park Güell. En cualquiera de las dos versiones, la Casa Vicens queda fuera: es anterior.
La flor que se repite en los azulejos amarillos tiene nombre: Tagetes erecta, la clavelina de la India. La historia bonita de que Gaudí encontró esas flores creciendo en el solar y decidió llevarlas a la fachada viene de Joan Bergós y se publicó en 1954, veintiocho años después de la muerte de Gaudí. Es anécdota de autor, no documento de la obra. Hay otro detalle cerámico que sí está documentado y que casi nadie conecta: parte del revestimiento de imitación usado aquí procede de un sistema de cartón piedra patentado por Hermenegild Miralles, el mismo industrial que años después encargaría a Gaudí el Portal Miralles.
Ciento cincuenta años en doce fechas
De la herencia que pagó el solar a la cascada que volvió a levantarse en otro municipio.
Los orígenes
1866
La herencia que lo hizo posible
Muere sin hijos Agustí Maria Baró i Tastàs, corredor real de cambios. Deja su patrimonio a la madre de Manuel Vicens, que había sido su dependiente.
1883
Los planos
Gaudí firma los planos el 15 de enero. Tiene treinta años y cinco de profesión.
1885
La casa terminada
Es la primera casa que Gaudí construye de principio a fin.
1899
Cambia de manos
La compra Antoni Jover i Puig, primer catedrático de Pediatría de la Universidad de La Habana, por 80.000 pesetas.
El crecimiento
1925
Gaudí dice que no
Le proponen ampliar la casa y rechaza el encargo: está entregado a la Sagrada Família. Él mismo señala al arquitecto que debe hacerlo, Joan Baptista Serra de Martínez.
1928
El premio, para el otro
El concurso municipal de edificios artísticos premia la ampliación de Serra. Es el mismo concurso que en 1900 había premiado a Gaudí por la Casa Calvet.
1946
Se derriba la cascada
Era tan alta como la casa y tenía un gran arco catenario. Desaparece del jardín.
1965
La verja se muda
Porciones de la verja de margalló se remontan en el Park Güell, donde siguen hoy.
1969
Monumento, con otras dieciséis
El decreto del 24 de julio declara monumento histórico-artístico diecisiete obras de Gaudí de una sola vez.
Hoy
2014
Un banco andorrano
MoraBanc compra la casa e inicia la restauración que la convertirá en museo.
2017
Se puede entrar
Abre como museo el 16 de noviembre. Hasta ese día había sido siempre vivienda privada.
2019
La cascada vuelve, en Cornellà
Se reconstruye en el Museu de les Aigües de Cornellà, setenta y tres años después de su derribo.
La ampliación que casi dobló la casa, y el premio que se llevó otro
En 1925 los propietarios quisieron agrandar la casa y se lo propusieron a Gaudí. Gaudí rechazó el encargo: llevaba once años dedicado en exclusiva a la Sagrada Família y no pensaba salir de allí. Lo que suele omitirse es lo que hizo a continuación, que es lo interesante: señaló él mismo al arquitecto que debía hacerlo, Joan Baptista Serra de Martínez.
Serra trabajó entre 1925 y 1927 y su intervención no fue menor. Añadió una torre-minarete casi idéntica a la de Gaudí, hasta el punto de que hoy hace falta saberlo para distinguirlas. Demolió y sustituyó la escalera original de Gaudí. Cerró la tribuna con vidrieras. El volumen construido casi se dobló.
Y en 1928 el Ayuntamiento premió el resultado. El galardón del concurso anual de edificios artísticos fue para Serra, no para Gaudí: el mismo concurso que en su primera edición, en 1900, había premiado a Gaudí por la Casa Calvet, y que no volvió a premiarlo nunca. Hay una última vuelta de tuerca, y es de las que se disfrutan: la parte que hoy funciona como recepción y sala de exposiciones del museo es la ampliación de Serra, o sea, la parte que no es de Gaudí.
La verja
No son hojas de palma
El cierre del jardín se describe casi siempre como una verja de hojas de palma. La planta es otra: es el margalló (Chamaerops humilis), la palmera enana mediterránea, que crece silvestre en la costa catalana. La dibujó Gaudí, la modeló el escultor Llorenç Matamala y la fundió el herrero Joan Oñós.
Buena parte de ella ya no está aquí. En 1965 se remontaron porciones en el Park Güell, y ahí es donde la ve casi todo el mundo, sin saber de dónde viene.
Lo que ya no se ve
La Casa Vicens que se visita hoy es una fracción de la que existió. La parcela pasó de 1.738 m² en su máximo histórico a los 711 m² actuales, con 1.239 m² construidos, y con el terreno se fue el jardín, que en el proyecto de Gaudí era tan importante como la casa.
| Elemento | Qué era | Qué pasó |
|---|---|---|
| La cascada monumental | Tan alta como la casa, con un gran arco catenario | Derribada en 1946; reconstruida en el Museu de les Aigües de Cornellà en 2019 |
| La fuente del jardín | Elemento de agua del proyecto original | Desaparecida con la ampliación de 1925-1927 |
| El templete | Pabellón de jardín | Desaparecido en 1963 |
| La verja de margalló | Cierre del jardín, dibujo de Gaudí | Porciones remontadas en el Park Güell en 1965 |
| La escalera original | Interior, obra de Gaudí | Demolida y sustituida por Serra entre 1925 y 1927 |
| La tribuna | Abierta al jardín | Cerrada con vidrieras por Serra |
| El solar | 1.738 m² en su máximo histórico | 711 m² hoy, con 1.239 m² construidos |
Cómo se visita, y lo que hay que mirar antes de comprar
Hay tres fórmulas públicas, más variantes guiadas, privadas y escolares. Los precios cambian y aquí no los damos: se consultan en la web oficial el día que se compra. Lo que sí conviene saber de antemano son las reglas, porque esta casa tiene una que sorprende a mucha gente.
La franja horaria es de tolerancia cero en las dos direcciones. La norma dice literalmente que no se permite el acceso ni antes ni después de la hora indicada. No es lo habitual: en el Park Güell hay treinta minutos de margen y en la Casa Batlló quince. Aquí, con la Sagrada Família, no hay ninguno, y llegar veinte minutos antes tampoco sirve de nada. Una vez dentro no hay reentrada, y la visita dura entre sesenta y setenta y cinco minutos.
Sobre lo que se puede llevar: hay consigna, pero no se admiten mochilas de más de 30 × 30 cm, ni paraguas, ni cascos, ni trípodes, ni palos de selfi, ni estabilizadores. Es, junto con el Palau Güell, de los monumentos gaudinianos con la lista más larga.
La entrada es gratuita hasta los 11 años. Hay reducida para estudiantes, mayores de 65 años y familias numerosas. En la franja de estudiantes la propia web se contradice: la versión en castellano dice de 12 a 29 años y la taquilla en catalán dice de 12 a 30. Si está justo en el borde, conviene preguntarlo antes de pagar.
Y un dato que aquí es una buena noticia: la Casa Vicens es accesible al cien por cien en silla de ruedas. Solo la Casa Batlló está a ese nivel entre las obras de Gaudí de Barcelona. En la Torre Bellesguard, por ejemplo, el interior no lo es en absoluto.
Preguntas frecuentes
¿Manuel Vicens era fabricante de azulejos?
¿Hay trencadís en la Casa Vicens?
¿De qué año es la casa, de 1885 o de 1888?
¿Qué parte de la casa es de Gaudí y qué parte no?
¿Se puede entrar antes o después de la hora de la entrada?
¿Es accesible en silla de ruedas?
¿Dónde está la verja original del jardín?
Media casa está en el Park Güell
La verja del jardín y algún otro elemento acabaron allí en 1965, y casi nadie que los fotografía sabe de dónde vienen.
Datos verificados el. Cronología, superficies y normas de visita: casavicens.org. Profesión del comitente: testamento en el Arxiu Històric de Protocols de Barcelona. Visitantes: Observatori del Turisme a Barcelona.